Dado que debes someterte al resultado inevitable de esta ley, y finalmente alcanzarás la perfección, ¿por qué hacer un esfuerzo en la tierra para hacer algo que interfiera con tu fantasía si de todos modos serás eternamente feliz en algún momento?
¿Por qué no ser lo más feliz posible en la tierra a tu manera?
En la infancia de la vida, que es vuestra experiencia terrenal, cada individuo percibe en sí mismo el instinto de su inmortalidad.
Independientemente de la civilización u otras circunstancias externas, todos son conscientes de una aspiración a algo mejor. Es un anhelo infantil de un rayo de luz, pero es un indicio de otra vida.
Si en la tierra sigues esta guía infalible, creces hacia una madurez espléndida y pones en movimiento espléndidas ondas de armonía, y al llegar a esta vida, tus ojos se abren.
Tu inteligencia percibe las razones y las leyes que rigen tu desarrollo.
Con esta visión clara, percibes también la tremenda tarea que tienes por delante: crear suficiente influencia buena para superar las malas.
Este es tu juicio. No es un castigo, sino una consecuencia aceptada de tu pasado.



