Todos los Arcanos de la Naturaleza, espirituales y materiales, pueden ser abiertos por quien busca con paciente investigación penetrar sus misterios.
El conocimiento espiritual, como las gemas escondidas en las entrañas de la tierra, sólo puede alcanzarse removiendo pacientemente la tierra.
Los espíritus son las almas de la humanidad. Entre ellos se encuentran charlatanes, mendigos, asesinos, ladrones, simplones, mezclados con almas buenas y puras, seres inteligentes, leales, honestos y simpáticos.
Nadie puede navegar por el aire en el barco de un niño. Navegar por los cielos espirituales requiere también los instrumentos de la ciencia. Los grandes estadistas y pensadores que han fallecido de la tierra no se entretienen realizando trucos curiosos para divertir y despertar el asombro de la humanidad.
Acepta las enseñanzas puras y nobles aunque provengan de una fuente innoble, como el viajero sediento bebe agua pura y fresca de una taza sucia. Recuerde que un recipiente de oro puede contener veneno.
No puedes obligar a los cielos con una tormenta de artillería a escuchar tus oraciones. Habla con la Naturaleza en su propio idioma y ella te escuchará.
Cerrando los ojos no podéis evitar que la luz del sol os caliente, ni denunciando el espiritismo podéis impedir que los espíritus influyan en vosotros.
Todas las posibilidades del Cielo y del Infierno están encarnadas en el hombre, ya que la octava encarna las composiciones musicales más grandiosas para una orquesta completa.
—Espíritu Benjamín Franklin



