La vida en el otro mundo, si pudiera hacerte comprender plenamente, te parecería extraña.Es como, y sin embargo diferente, a una vida terrenal.
Por ejemplo, los espíritus comen un tipo de alimento sencillo que les proporciona la magia cada vez que tienen hambre.
Si tienen mucha prisa por ir a alguna parte, su voluntad parece llevarlos allí con la velocidad casi del pensamiento.
En cuanto al sueño, pueden pasar largos intervalos sin sentir su necesidad.De nuevo, pueden permanecer tumbados y dormir durante semanas seguidas, a veces semiconscientes de todo lo que ha pasado, y otras, en completo sueño.
Otra cosa extraña es su vestimenta, que nunca parece desgastarse y se renueva de alguna manera misteriosa.
No cuentan el tiempo por días o semanas, sino sólo según se avanza en el desarrollo de cada espíritu.
Cuando se ha aprendido una lección, el espíritu avanza a una rama superior del tema estudiado.
La esperanza es eterna.Como espíritus, tienen toda la eternidad ante ellos y pueden quedarse quietos o continuar como quieran, o pueden permanecer donde están hasta que estén listos para el siguiente paso, y así sucesivamente.
No se puede apurar a nadie más rápido de lo que él decide ir.
Ninguna interferencia con su libertad de vivir en el mismo estado de subdesarrollo si lo desean, siempre y cuando no interfieran con la libertad de nadie más y se ajusten a la simple regla de libertad y simpatía por todos.
A nadie se le insta a aprender ni a nadie se le impide hacerlo; todo es voluntario y son libres de ir a donde quieran.
Las puertas no están cerradas para nadie, ni al ir ni al regresar, y nadie busca jamás reprochar a otro sus faltas o defectos, porque cada uno siente la profundidad de los suyos propios.
Aquellos que tienen un motivo fuerte y poderoso para ascender logran progresos rápidos.



