La primavera pasada, luché por terminar mi libro más reciente, Relaciones felices: 25 prácticas budistas para transformar su conexión con su pareja, familia y amigos. No cumplí con dos plazos y pasé muchas noches ansioso despierto, preocupado por no terminar el libro en absoluto o arruinarlo por completo. Aunque trabajaba duro, constantemente sentía que no escribía lo suficientemente rápido ni bien. Dudé de mi talento, cuestioné mi valía y pospuse las cosas, mientras me criticaba duramente.
En el pasado, me esforcé en proyectos usando la fuerza, la presión y el miedo. Pero esta vez, ese enfoque no funcionó. Sabía que necesitaba algo diferente para ser genuinamente productivo: algo más amable y suave. Entonces recurrí a las herramientas y enseñanzas de mi formación budista: atención plena, bondad y sabiduría. Cuando comencé a practicarlos, mi relación con mi trabajo cambió rápidamente y me sentí menos abrumado y más a gusto, y se volvió más fácil y natural escribir. En unas pocas semanas, finalmente terminé mi libro.
El cuidado consciente hace que sea más fácil ser productivo
Puede utilizar estas mismas prácticas para respaldar su propio trabajo. Son simples y accesibles, y todo lo que requieren es que prestes atención gentil a tu cuerpo, mente y corazón. No es necesario utilizar todas las herramientas ni seguirlas en un orden específico. Simplemente comience con la escucha atenta y luego recurra a los demás según sea necesario. Cuanto más los utilices, más fáciles te resultarán y más te ayudarán a estabilizarte, animarte y apoyarte a ti y a tu trabajo.
Comience con la escucha atenta
Cuando se sienta abrumado o estancado, haga una pausa. Siéntate en silencio y escucha interiormente. Observa tu cuerpo. Observa tus pensamientos. Reconoce tus emociones sin intentar arreglarlas ni juzgarlas. Quizás te des cuenta de que tu procrastinación no se debe a la pereza, sino a algo más profundo: tal vez miedo o una sensación de estar abrumado. Debajo de tu procrastinación suele haber una parte tierna de ti que necesita cuidados, no presión.
Esta práctica de escuchar es la base de la acción sabia. Le ayuda a responder con comprensión en lugar de reactividad. Te recuerda que puedes empezar de nuevo, no cambiándote a ti mismo, sino enfrentándote a ti mismo con compasión.
Reconectarse con el esfuerzo gozoso
Una de las cualidades más útiles que puedes cultivar es lo que los budistas llaman “virya”, un término sánscrito que se traduce como energía, diligencia o esfuerzo. “Virya” no significa empujar o rechinar; más bien se refiere a nuestra energía alegre y sincera que podemos dirigir hacia lo que es beneficioso, útil y bueno.
Si ha estado tratando su trabajo como una carga u obligación, haga una pausa y vuelva a conectarse con su intención original. Su trabajo, sea cual sea, puede ser una oferta significativa, una expresión de sus valores. Cuando recuerdas por qué es importante, puedes dejar que te guíe y usar virya en lugar de la fuerza para crear las palabras, el progreso o el resultado. Te sorprenderá el poder de la gentileza y la sinceridad para impulsar tu proceso.
Si ha estado tratando su trabajo como una carga u obligación, haga una pausa y vuelva a conectarse con su intención original.
Genere confianza a través de la sabiduría
El budismo entiende que es sabio comprender el resultado de acciones pasadas, así que recuerda otras tareas o proyectos difíciles que hayas completado. Recuerde que cumplió con los plazos, cumplió los compromisos y los cumplió incluso cuando fue difícil. La sabiduría budista enseña que la confianza no proviene de la perfección, sino de reconocer y respetar la propia experiencia. Tener esto en cuenta le ayudará a saber que usted también lo completará, no porque sea perfecto, sino porque es confiable, digno de confianza y consistente.
Cultivar la gratitud
A lo largo de su jornada laboral, practique la gratitud, no solo por su propio esfuerzo, sino también por los innumerables seres visibles e invisibles que hacen posible su vida y su trabajo. Gracias a ti mismo por aparecer. Recuerde a sus amigos, mentores, seres queridos e incluso a los trabajadores que se aseguran de que usted tenga electricidad, agua, comida y refugio. Esta sensación de interconexión puede ayudarle a sentir aprecio. Le recuerda que no está solo y que su trabajo también puede beneficiar a otros.
Trabaje en pasos pequeños y firmes
En lugar de dedicar muchas horas o grandes avances, cree una rutina constante y manejable. Si es posible, intenta trabajar una o dos horas cada mañana y luego tómate un descanso. Deje de lado la necesidad de contar palabras o terminar un capítulo completo. Simplemente comienza.
Cuando surja una preocupación, enfréntela con atención plena. No intentes silenciarlo ni alejarlo, pero tampoco lo lleves a pensamientos catastróficos. Deja que los pensamientos vayan y vengan. Recuerde que no es necesario vencer el miedo, sino enfrentarlo con paciencia, amabilidad y presencia.
Descanse cuando lo necesite
A medida que se acercan las fechas límite, es posible que observe que regresan los viejos hábitos: la necesidad de esforzarse más y evitar descansar. Cuando eso suceda, haga una pausa. Cierra tu computadora portátil, pon tu mano sobre tu corazón y respira lentamente unas cuantas veces. Es posible que notes una creencia arraigada de que descansar es peligroso o irresponsable. Observe sus propias historias sobre lo que significa «ser productivo». Reconoce esto con delicadeza, luego coloca una mano sobre tu corazón y dite a ti mismo: «Estoy aquí para ayudarte». Repítete esta meditación de bondad amorosa durante al menos unos minutos. Ofrécete tu presencia incondicional, aquí mismo, en medio de tu estrés. Es posible que descubras, como me ocurrió a mí, que el descanso no te frena en absoluto. De hecho, generalmente restaura su corazón y su mente y le permite regresar a su trabajo con mejor concentración y más claridad.
¿Necesita ayuda para practicar? Prueba esta meditación.
La próxima vez que te sientas abrumado y necesites un descanso, prueba esta meditación relajante. Es posible que se sorprenda de cómo una simple pausa puede devolverle a usted mismo y ayudarlo a ser productivo de una manera que se sienta mucho más alineada y natural.



