La puerta abierta al secreto a voces
Puedes cultivar flores en los trópicos o en las regiones árticas, pero las flores son más brillantes y más fáciles de cultivar en los trópicos que en medio de la nieve.
Y en todas las cosas espirituales, la temperatura depende del amor. Todo se puede resumir en una palabra: amor. Vive y ama.
Olvidas que el alma es la cosa. El alma es el yo real, la única parte de ti que dura: lo divino en ti, que estás sacrificando por las cosas del día.
Es a través del alma que se obtiene la inspiración. El alma os vincula con el Universo de Dios, con el Alma del Mundo.
Y cuando pierdes el contacto con tu alma, te conviertes en un simple prisionero en el calabozo de la materia a través del cual te asomas un poco por las ventanas de los sentidos.
Lo que parece que no ves es que el alma no es una mera abstracción, es el poder que te permite hacer todas las cosas.
Perdemos más tiempo cavilando sobre el pasado, que no podemos recordar, o anticipando los males del futuro, que tal vez nunca encontremos, que poseyendo nuestras almas en el presente vivo.
Los males que aquejan a la sociedad surgen de la falta de ver las cosas desde el punto de vista del alma.
Si vivieras para el alma, te preocuparas por lo que hace del alma una realidad más viva, y menos por la comida, la bebida y la parafernalia del cuerpo, el mundo entero sería transfigurado.
Tenemos un punto de vista equivocado y todo está fuera de foco. Dedica tiempo para salvar la eternidad, para poseerla ahora y para conocer a Dios.
Dios es amor y todos los que aman están en Dios y Él en ellos. El amor y Dios son lo mismo, y cuando odias (o no amas) en esa medida excluyes a Dios de tu vida.
Si tuviera un solo mensaje para dar, este sería el mensaje: amor.
Todo lo que sabes sobre el amor terrenal, el amor de una madre por su hijo, el amor de un novio por una novia, el amor de marido y mujer, todos los amores terrenales y los éxtasis de afecto son como el alfabeto del lenguaje del cielo.
Y cuanto más ideal y desinteresadamente amas, más comprendes a Dios y más tienes a Dios en ti, la esperanza de gloria.
Lo que son las glorias del amanecer para el gris crepúsculo que precede al amanecer es tu vida de amor para la vida que llevas excepto en esos momentos elevados en que el corazón resplandece con una exaltación divina, que nace de la inspiración y consagración del amor.
El problema de la vida es seguramente evitar el desperdicio de desviarse hacia callejones sin salida o ser conducidos por caminos tortuosos que no nos ayudan a avanzar. En otras palabras, lo que tienes que hacer es ver el punto hacia el que tiendes y presionar persistentemente hacia él.
Son las cosas invisibles las que son eternas, y las cosas invisibles las únicas que tienen valor.
Todas las almas son eternas siendo partes de la esencia divina. Piensa: un pensamiento amoroso es una oración.
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