Tus hermanos son mortales, deben pisar.
A menudo de manera áspera y dura, con los pies sangrantes.
Debe luchar con dragones, debe llorar a sus muertos,
Y el feroz Apollyon debe encontrarse cara a cara.
¿Fue entonces Dios más bondadoso contigo que ellos?
¿Tú cuya pequeña vida no fue más que un lapso?
¡Ah, no lo pienses! En toda su diadema-
Ninguna estrella brilla más que el hombre real.
Que se gana con nobleza cualquier corona que lleve,
Quien vence grandiosamente, o muere tan grandiosamente,
Y lleva el estandarte blanco de su virilidad
¡A través de todos los años elevados a los cielos!
¡Qué elevados elogios saludará el vencedor!!
¿Qué corona resplandecerá para que su frente esté en forma?!
Oh niño, si la vida terrenal es agridulce,
¿No te has perdido algo al perderlo?
―Julia CR Dorr



