por Alberto Villoldo: La neuroplasticidad es la capacidad del cerebro para crear nuevas redes neuronales tanto para nuestra salud individual como para la sociedad en general…
Ahora entendemos cómo aprovechar la neuroplasticidad de nuestro cerebro para mejorar ciertas vías neuronales. En esencia, podemos alterar nuestra función cerebral para que podamos acceder más plenamente a aquellas áreas que allanan el camino para liberarnos del trauma y las emociones destructivas; esto también nos permite expresar los genes de la salud, la longevidad e incluso la iluminación.
A través de la neuroplasticidad, el cerebro puede reconfigurar vías neuronales e incluso establecer nuevas autopistas neuronales. Cuando una persona sufre un derrame cerebral y pierde función en la mano derecha, por ejemplo, el cerebro puede crear nuevas vías que pueden permitir que la mano izquierda realice algunas de las funciones que antes solo realizaba la derecha.
Las redes neuronales se crean mediante estimulación enfocada y comprometida. Se necesita más que una simple repetición para crear redes neuronales. Los atletas profesionales saben desde hace mucho tiempo que la práctica no necesariamente conduce a la perfección, porque la mala práctica simplemente refuerza una vía cerebral que no es ideal. Del mismo modo, repetir una oración una y otra vez sin una intención positiva enfocada hace que la iluminación sea menos probable. Si quieres experimentar, intenta cepillarte los dientes o sostener el tenedor con la mano no dominante y observa cuánta concentración se requiere para realizar esta sencilla tarea. De la misma manera, la práctica de la alegría, la bondad y el perdón requiere atención enfocada para desarrollarse, pero cuanto más los ejercitas, más fácil y naturalmente surgen.
Por eso, la atención importa, ya sea una suave meditación o la intensa concentración de un atleta en un momento competitivo crítico.
Las redes neuronales que se formaron en el útero y la infancia de nuestra madre son la base de nuestras creencias posteriores. Son las creencias que llevamos hasta la edad adulta y a través de las cuales entendemos e interpretamos nuestras experiencias. Y si bien las primeras lecciones de nuestra infancia generalmente nos sirven bien, pueden influir negativamente en experiencias futuras que de otro modo habrían sido percibidas como benignas o incluso positivas.
La ciencia de la neuroplasticidad sugiere que puedes reconfigurar los circuitos del cerebro y crear asociaciones nuevas y más positivas dentro de tus experiencias cotidianas. Los chamanes aprendieron que las emociones instintivas de supervivencia como el miedo, la lujuria y la ira que colorean la forma en que respondemos a los acontecimientos de nuestra vida son en realidad las causas de la enfermedad. Ya no tienes que sucumbir a la tiranía del cerebro límbico emocional con sus pesadillas creadas por ti mismo que te impiden experimentar alegría. No es necesario que experimentes respuestas de miedo cuando te enfrentas a situaciones nuevas. En cambio, puedes acercarte a ellos fresco y abierto a las posibilidades que presentan.
Para liberarse de las respuestas emocionales inmediatas del cerebro límbico, debe realizar dos tareas. Primero hay que mejorar la fisiología del cerebro, lo que se puede lograr realizando modificaciones específicas en la dieta y el estilo de vida. En segundo lugar, una vez que su cerebro haya sido optimizado, podrá aprovechar al máximo su poderosa capacidad para desarrollar vías que le permitirán experimentar personas y eventos que antes percibía como negativos y, en cambio, como enriquecedores, satisfactorios y positivos.
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