Hay muchas maneras de recibir el poder de Dios, mediante la oración de todo tipo, mediante el estudio, el trabajo a través del amor y el servicio a los demás, pero la más importante de todas, la oración silenciosa.
En lo más profundo del corazón de cada uno está ese centro donde Dios habita y para experimentar el conocimiento y la alegría de la compañía con Él, hay que aprender a estar en silencio.



