¡En verdad, todas las cosas bajo la mano de Dios ayudan a bien!
―Romanos 8:28
En verdad, el cielo es lo que hacemos de él.
No hay accidente ni posibilidad en el Universo.–todo es ley inmutable, causa y efecto.
–Phylos, el tibetano
El hombre nunca lo es, pero ser siempre bendecido es totalmente cierto.
–Phylos, el tibetano
El hogar del espíritu
¿Pero adónde vamos? Pregunté. Vamos a donde los cansados encuentran descanso y los antagonismos conflictivos de la sociedad humana ya no molestan.
Vamos a donde los puros nunca quedarán viciados por los errores y donde fluyen ríos de luz, refrescando la mente para siempre.
Vamos donde se comprende la Naturaleza y se obedecen sus leyes. Vamos donde la verdad es sabiduría y donde ninguna burla del deber responde al llamado de la necesidad.
Vamos a donde queremos, y cuando vamos, no dejamos de recordar que nuestro regreso será aclamado con música, vibrando en armonía con la redención humana del remolino de aguas furiosas.
No nos quedamos entre los errores y males de un mundo de luto, pero sí visitamos una maravilla alejada de las preocupaciones humanas donde se aprecian el orden y la armonía y los espíritus se concentran para admirar y glorificar al Gobernante de innumerables mundos.
Hay un mundo que no has visto, una música que no has oído, una alegría que no has experimentado donde la tormenta de la contienda, ni azota su orilla, ni los gemidos de angustia alcanzan las fronteras de mi hogar espiritual.
—Espíritu Madre de Thomas Paine



