Aquí se presenta a la mirada asombrada una vista soberbia del campo, un vasto territorio que se extiende a lo lejos. ¿Alguna vez has visto algo parecido o que se acerque siquiera remotamente a su belleza?
Cielos bondadosos―Esas dos palabras son una descripción completa si alguna vez la hubo.
Se puede ver mucha gente diseminada por el campo, algunas cerca, otras lejanas, algunas en pequeños grupos, otras en grupos más grandes, e individuos sentados o caminando solos.
No creo que se encuentre ni rastro de una ociosidad absoluta y positiva, porque nadie, nadie, siente nunca la menor inclinación a no hacer nada simplemente en virtud de una naturaleza indolente.Aquí no hay naturalezas indolentes.
Los espíritus siempre están ocupados de alguna manera, pero eso no significa que ésta sea una vida de trabajo eterno, en contraposición a la antigua y aún vigente idea del descanso eterno.Todos, cada uno de ellos, tienen su tiempo libre y nadie vendrá a decirles que es hora de empezar de nuevo a trabajar en el sentido terrenal.Tienen toda la recreación que necesitan y desean, y van y vienen cuando les place.Aquí hay millones de espíritus, sin masificación tampoco, que así como hay mucho que hacer, sobra gente para hacerlo.
Todo lo relacionado con el conocimiento se encuentra en algún lugar de allí, y allí se pueden obtener mil logros.
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