Aprenda estas valiosas lecciones:
Aprende la humildad y la aceptación de la voluntad divina. Nunca permitas que tu cuerpo físico domine tu espíritu. Tu tiempo en la tierra no es más que un grano de arena comparado con la eternidad del alma. Por eso Jesús pudo resistir tentaciones tan terribles. Sabía que su duración era momentánea y que el dolor era tan ilusorio como el placer. Al ejercer un control total sobre el mundo material, obtuvo poder sobre él. Todos los milagros que realizó fueron naturales porque comprendió el cosmos y sus leyes.
Migęne González-Wippler, Qué sucede después de la muerte, evidencia científica y personal para la supervivencia, 1997, Publicaciones Llewellyn, Minnesota, EE. UU., Segunda parte, Kirkudian, 9, Separación, 224-5



