¡Amar!–¡Oh, Esencia Divina!
Una impartición tanto del Padre como de la Madre Dios, el germen de la piedad, el germen de la simpatía, se mezcla con la esperanza y expande, a través de su asimilación, la percepción más amplia de las facultades espirituales.
―Espíritu Confucio



