Dime, Voncelora, ¿cómo es que encuentro mi propio libro en esta vida? Ciertamente los libros no tienen alma.
No estés tan seguro de eso, querido Herfronzo.–El libro que escribiste es parte de tu propia alma, y los pensamientos dentro de ti se convierten en cosas reales en esta vida. Ese libro es una cosa que tú creaste: se proyecta desde tu alma y se convierte en un objeto espiritual real en la vida espiritual, y tus pensamientos, puestos en esta forma, otros espíritus pueden utilizarlos para su instrucción y beneficio. Tu libro es una gran verdad basada en principios veraces, por lo tanto, vive en esta vida.–porque ninguna verdad, cualquiera que sea su naturaleza, perece jamás: es tan inmortal como el alma del hombre.



