El mejor trabajo que puedes hacer en la tierra es permitir que cada niño pequeño determine su propio destino. Dale sólo algunas reglas simples de virtud y honestidad con lo fundamental de Ama a Dios sobre todas las cosas y a tu prójimo como a ti mismo.
Ama a Dios sobre todas las cosas, y a tu prójimo como a ti mismo contiene toda la ley.
Si se aprenden estas cosas, habrá un ennoblecimiento y una simplificación de la vida en todas sus expresiones, y una liberación del espíritu, preparándolo mejor para dejar su ambiente terrenal en una fe tranquila, listo para continuar sin trabas en sus futuras evoluciones.
La necesidad más esencial es entender a Dios.



