¡Éste es realmente un mundo de pensamiento!
También lo es el plano terrestre, dirás, del que acabo de graduarme. Sólo que allí el pensamiento es más lento en acción porque toda vibración, y por tanto todos los resultados o efectos, son más lentos, y uno tiene una fachada, una persona con la que enmascarar el pensamiento.
Aquí uno parece estar desnudo.
No hay máscara ni siquiera para el pensamiento, el pensamiento más íntimo, y a veces me estremezco al darme cuenta de que nuestros compañeros aquí pueden leernos, como nosotros podemos leer libros, que ilustran el carácter, el pensamiento y la acción en la tierra.
Aquí los pensamientos regresan a uno, como bumeranes, potentes e inmediatos en sus efectos. Cuando un pensamiento, negativo o positivo, viene a la mente, cristaliza en acción inmediata.
En la mente humana, un pensamiento negativo puede colarse e insinuarse entre todas las buenas intenciones, aparentemente dormido.
Luego se convierte en un núcleo, atrayendo hacia sí pensamientos de contenido similar hasta que adquiere una apariencia de fuerza a través de la emoción.
Posteriormente se manifiestan los resultados, físicos, materiales o espirituales.
Pero en esta nueva vida, la potencia del pensamiento se eleva a una frecuencia que no permite eludir nada. Los efectos son inmediatos. Aquí el patrón de pensamiento determina el bienestar, el progreso, la felicidad y la alegría de uno. ¡Como uno piensa, así es uno, en el ambiente, en la apariencia y en la compañía!
Tenemos que aprender a vivir en esta nueva frecuencia, a guardar las puertas de la mente, a anticipar la acción boomerang de las emociones negativas.
Esta es la forma de vida en estos planos y cada alma debe asimilarla antes de avanzar hacia planos de frecuencias aún más elevadas.
Esto es luz y oscuridad tal como las conocemos: el día y la noche del alma.
―Hermana espiritual Frances Banks



