La Ley del Karma realiza gran parte de su trabajo en el Astral, pues allí la única materia es plástica y poco resistente, estando ausentes las toscas envolturas del cuerpo. Y esta ley es exacta e infalible en sus operaciones: siempre hace que la semilla fructifique, y cada semilla produce sólo el fruto que le corresponde.
Karma: todo ese total del alma,
Que es lo que hizo, los pensamientos que tuvo,
El «Yo» que tejió, con trama de tiempo invisible,
Cruzado en la urdimbre invisible de los actos.
Antes de empezar y sin fin,
Como espacio eterno y como garantía segura—
Está fijado un Poder divino, que mueve al bien.Sólo sus leyes perduran.
Lo que sembráis, lo cosecháis.
¡Mira esos campos!
El sésamo era sésamo, el maíz era maíz.
¡El Silencio y la Oscuridad lo sabían!
Así nace el destino del hombre.
Él viene, segador de lo que sembró,
Sésamo, maíz, tantas cosas echadas en nacimientos pasados.
Y tanta hierba y veneno, que estropean
Él y la tierra dolorida.
Si trabaja correctamente, enraizándolos,
Y plantar plántulas sanas donde crecieron,
La tierra será fructífera, justa y limpia,
Y rica la cosecha debida.



