Muchos de nosotros nos esforzamos por mostrarnos hábilmente ante los jóvenes en nuestras vidas, ya sea como padres o parientes, como educadores, entrenadores o mentores. Sin embargo, no siempre es fácil saber exactamente qué necesitan para impulsar su crecimiento y liderazgo. Si bien enfrentan todos los desafíos del crecimiento, los jóvenes de hoy también son profundamente conscientes del conflicto y la incertidumbre en el mundo que los rodea, y muchos provienen de familias y comunidades afectadas por la desigualdad sistémica. Sin embargo, sus experiencias y voces son clave para su capacidad de generar cambios, algo de lo que recientemente fui testigo de primera mano a través de un programa de liderazgo juvenil.
Nuestra Juventud: Creando Comunidades de Esperanza se fundó sobre el principio de que sanar comunidades significa centrar las voces de los jóvenes y fomentar un profundo sentido de confianza en su propia sabiduría. Lanzada en 2023, la beca fomenta suavemente el liderazgo, la voz y la visión de los jóvenes en el corazón del sur de Nuevo México, una región que a menudo se ha pasado por alto y ha carecido de recursos. El programa, diseñado para cultivar la filantropía, el liderazgo y el cuidado colectivo, invita a los jóvenes a actuar con intención y generosidad al servicio de sus comunidades. Como Coordinadora de Proyectos de Nuestra Juventud, aprendí del primer grupo de jóvenes tanto como esperaba ofrecerles.
Aprendiendo a liderar
Desarrollada en asociación con Ivy Child International y Aprendamos Family of Services, Nuestra Juventud (“Nuestra Juventud”) es una beca de seis meses que reúne a estudiantes de secundaria y media, principalmente aquellos que son negros, indígenas y personas de color de comunidades desatendidas. Los participantes se reúnen mensualmente para participar en talleres de liderazgo, exploración comunitaria y diálogo intergeneracional.
Nuestra Juventud se guía por seis objetivos clave:
- Educar e involucrar: los jóvenes exploran sistemas de impacto colectivo y tienen oportunidades de visitar y aprender sobre organizaciones sin fines de lucro en sus comunidades.
- Desarrollo personal: los becarios reflexionan sobre sus propias identidades, valores y crecimiento.
- Cultivar la responsabilidad social y la filantropía: al aprender las “tres T” de la donación (tiempo, talento y tesoro), los jóvenes pueden verse a sí mismos como contribuyentes activos.
- Mejorar la colaboración: el diálogo intergeneracional y el trabajo en equipo enseñan a los jóvenes cómo construir con los demás.
- Empoderamiento: los jóvenes descubren sus voces y el impacto que pueden tener.
- Habilidades de liderazgo: las sesiones de capacitación se centran en objetivos SMART (específicos, mensurables, alcanzables, relevantes y con plazos determinados), las cinco prácticas de liderazgo de Jim Kouzes y Barry Posner y las cualidades de liderazgo.
Una piedra angular de la beca es la oportunidad para que cada joven desarrolle su declaración de misión personal y seleccione una organización local sin fines de lucro que se alinee con sus valores para apoyarla con una mini subvención, posible gracias a la generosidad de la Fundación Covarrubias-Aprendamos. A través de este proceso, los jóvenes aprenden no sólo sobre los mecanismos de la filantropía sino también sobre la importancia de alinear sus acciones con creencias o valores profundamente arraigados.
En la primera versión del programa, nuestros jóvenes optaron por otorgar minisubvenciones a una variedad de organizaciones sin fines de lucro que abarcan servicios para familias y jóvenes, un refugio para víctimas de violencia doméstica, un centro de salud comunitario, un consejo de artes local, un centro religioso comunitario, un refugio para animales, un grupo de alfabetización infantil, un centro de defensa y hospitalidad para inmigrantes y migrantes, y otros. Un punto culminante especial para los jóvenes fue la oportunidad de desarrollar un logotipo con significado simbólico para el grupo inaugural. Este logotipo se utilizará para que el programa avance.
Siga la sabiduría de los jóvenes líderes
Desde la primera sesión, los jóvenes comenzaron a descubrir sus voces y su conexión entre sí. Uno de los momentos más impactantes se produjo cuando varios becarios hablaron en un panel juvenil en una conferencia regional para educadores y trabajadores sociales. Sus historias y puntos de vista se convirtieron en lo más destacado del evento, ofreciendo poderosos recordatorios de lo que es posible cuando confiamos en los jóvenes. Estas reflexiones hablan de los efectos duraderos de este trabajo. Pero no fueron solo los becarios los que se transformaron: mentores, familiares y socios sin fines de lucro me dijeron que habían llegado a ver a los jóvenes no solo como receptores, sino también como colaboradores y visionarios. Ese cambio de percepción puede ser uno de los resultados más significativos de todos. Con el permiso de los becarios (algunos de los cuales prefieren permanecer en el anonimato), comparto aquí algunos de sus comentarios.
Los jóvenes no son recipientes vacíos esperando a ser llenados: están llenos de conocimientos que nacen de la experiencia vivida. Ya sea navegando por los sistemas, cuidando a los hermanos o defendiendo a los compañeros, su sabiduría es real y necesaria.
1. Confíe en los jóvenes como expertos de su experiencia
Los jóvenes no son recipientes vacíos esperando a ser llenados: están llenos de conocimientos que nacen de la experiencia vivida. Ya sea navegando por los sistemas, cuidando a los hermanos o defendiendo a los compañeros, su sabiduría es real y necesaria.
A través de la primera versión del programa, los jóvenes descubrieron nuevas formas no solo de confiar en su propia sabiduría, sino también de ponerla en práctica: “Aprendí que no soy el único que siente que puedo hacer más por nuestra comunidad y el significado de la filantropía y los actos de bondad”, dijo un participante. Otro compañero, Alex, compartió: «Se necesita valor para levantarse cuando ves algo mal. Un buen líder anima el corazón».
2. Reconocer diferentes tipos de liderazgo
Alexa recordó a sus compañeros que “manténganse fieles a lo que creen”. Alentar a los jóvenes a liderar desde lo que son, en lugar de lo que otros esperan que sean, es una forma vital de nutrir sus convicciones, habilidades y sueños.
Una de las mayores lecciones de Nuestra Juventud es que el liderazgo no siempre es como estar en un podio. A veces es una escucha tranquila. A veces se trata de crear espacio para los demás. A veces dice: «No lo sé, pero quiero aprender». Como dijo Avery, “Un líder es alguien que sabe escuchar a los demás y comprender sus perspectivas”, un recordatorio de que el liderazgo auténtico tiene sus raíces en la humildad y el cuidado.
3. Celebre la identidad cultural como fuente de poder
Al centrarse en los orígenes culturales de los participantes (chicanas, indígenas, afrolatinx y más), Nuestra Juventud afirma que el conocimiento cultural es un activo de liderazgo. Los jóvenes reflexionan sobre sus antepasados, sus lenguas, sus experiencias vividas y la tierra misma como fuentes de fortaleza. Como dijo Anelise: “Quiero liderar con mi abuelita en mi corazón”.
Cuando los jóvenes profundizan su conexión con su propia identidad, también ganan más confianza para ayudarlos a comprender y comunicarse entre culturas y orígenes. “Aprendí a salir de mi zona de confort y hablar con gente nueva”, dijo otro participante.
4. Cree un espacio para la curación
Muchos becarios ingresan al programa cargando con el peso de los desafíos familiares, el racismo y el trauma intergeneracional. A través de círculos de pares, narraciones, tutorías y oportunidades de creatividad, encuentran un espacio para sanar. Y en la curación encuentran claridad, coraje y conexión.
Muchos expresaron el deseo de seguir ayudando a su comunidad una vez finalizado el programa. Anelise reflexionó: “Un buen líder demuestra compasión con las personas que dirige”. Y en palabras de otro compañero: «No sabía cómo ser un líder y nunca me consideré un líder. Ahora sé que soy un líder y que puedo marcar la diferencia».
5. Sepa que todos tenemos un papel que desempeñar
Los jóvenes se benefician al experimentar la conexión y el apoyo intergeneracional. Como dijo un compañero: «Aprendí a colaborar con personas de todas las edades y a compartir un espacio con otros». Otros compartieron que disfrutaban tener un mentor.
“El liderazgo comienza con el amor: por nuestra gente, nuestros lugares, nuestras generaciones futuras y los futuros que imaginamos juntos”. — Manny, joven
El éxito de Nuestra Juventud no se trata sólo de la juventud; también se trata de los adultos que escuchan, dan un paso atrás y apoyan. Los miembros, mentores, financiadores y facilitadores de la comunidad muestran que la transformación es un trabajo colectivo.
Como dijo el joven Manny: “Mi misión es hacer de mi comunidad un mejor lugar para vivir”. Es un recordatorio de que el liderazgo comienza con el amor: por nuestra gente, nuestros lugares, nuestras generaciones futuras y los futuros que imaginamos juntos.
Cinco formas de elevar la próxima generación
Nuestra Juventud no sólo cultiva la filantropía y la responsabilidad social para el futuro, sino que también está nutriendo a los líderes del presente y creando comunidades de esperanza en el sur de Nuevo México. Cada uno de estos jóvenes es un testimonio de lo que es posible cuando confiamos en nuestra juventud.
La sabiduría compartida por los participantes de Nuestra Juventud deja una cosa clara: los jóvenes están listos para liderar, pero necesitan que nosotros, los adultos en sus vidas, nos presentemos con presencia y corazón (una palabra que se usa a menudo en las expresiones chicanx de cuidado y liderazgo) de manera diferente. Aquí hay algunas maneras en que todos podemos apoyar a nuestros jóvenes y honrar su liderazgo:
- Escuche con respeto y curiosidad: Cree un espacio para que los jóvenes hablen abiertamente y escúchelos con la intención de comprender, no de responder.
- Mentor sin controlar: Ofrezca orientación y presencia, pero deje que los jóvenes lideren y tomen decisiones.
- Invite a los jóvenes a tomar decisiones reales: Inclúyalos de manera significativa en el diseño de programas, esfuerzos comunitarios y roles de liderazgo.
- Celebre la identidad, no la borre: Reconocer y afirmar los orígenes culturales y las experiencias vividas de nuestra juventud.
- Invierta en la juventud—financiera y emocionalmente: Apoye programas como Nuestra Juventud y crea en la visión que los jóvenes tienen para sus comunidades. Nuestro trabajo colectivo es necesario para que nuestra juventud lidere con corazón, cultura y valentía.



