¿Cuándo estaré, Dios mío, contigo y veré tu rostro?
Mira, él pasa. Todas las almas se vuelven hacia Él. Sin palabras Su mirada habla. Corrientes de bendición fluyen de sus manos levantadas. Con Él está Juan, el primero que le entendió perfectamente cuando escribió:
En el principio era el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios.



