Dios obra siempre en líneas generales que conducen a la libertad.
La verdadera lección de la hermandad y la libertad universales y la unidad de toda la creación nunca se puede aprender excepto cuando la Naturaleza demuestra la lección, es decir, cada cosa crece según su propia especie sin interferencia, pero todas y cada una alcanzan la perfección a través de las mismas fuerzas: sol, aire, tierra y agua. El roble y la violeta en su raíz, cada uno del mismo suelo y en el mismo entorno, alcanzan una perfección individualizada: cada uno añade su cuota a la única imagen perfecta.
Y el roble no reprocha continuamente a la violeta que no intente ser roble.



