Pensamos que el cielo no se cerrará para siempre.—
Sin una aldaba en la puerta—
No sea que venga algún vagabundo tardío—
Con el corazón roto, pidiendo simplemente estar en casa.
Para que el Padre al fin perdone—
Y mirando su rostro esa alma vivirá.
Creemos que habrá vigilantes durante la noche.—
No sea que alguien que esté lejos los acerque a la luz.
Que Aquel que nos amó hasta la vida debe ser—
Un Padre, infinitamente paternal—
Y buscándolo a tientas, todos encontrarán su camino.—
Desde la oscuridad exterior hasta el crepúsculo y el día perfecto.



