Encontrará los mantrims a continuación de valor en la curación del cuerpo: su cadencia es tal que se compenetran con precisión dinámica.
Memorízalos, compromételos en la conciencia y percibirás su efecto cuando necesites la sobrecarga de una energía reconstructiva positiva.
Y recuerda siempre y siempre, cualquiera que sea la necesidad, cualquiera que sea la respuesta, sólo hay bien, porque Dios es Todo, y no hay nada más aparte.
La luz del amor de Dios brilla para siempre.
Su resplandor es como la gloria envolvente de un sol poderoso, que disuelve las sombras de la noche y revela el día que se avecina.
He aquí, me coloco dentro de su resplandor ascendente y respiro su energía llameante en y a través de cada átomo de mi forma física.
Brillo con la luz de la verdad. Estoy en llamas con el resplandor de la salud.
Me enriquezco con la abundancia divina. Soy libre sabiendo que soy uno con Dios.
Mi cuerpo es el templo de mi alma; está limpio.
Mi cuerpo es la exteriorización de mi pensamiento: es un todo.
Mi cuerpo es la manifestación de mi intención: es hermoso.
Porque mi cuerpo es para mi mente, como la arcilla en la mano del artista: refleja mi genio y mi amor. —Espíritu Ione



