Es competencia de lo espiritual instruir y guiar a la humanidad; un ser espiritual tampoco puede trascender la ley natural.
El cielo es felicidad. La riqueza material nunca hasta ahora ha dado felicidad a nadie. Los gozos del cielo son el amor y la sabiduría. Ser sabio es ser feliz, amar es ser feliz.
Tan pronto como ganes sabiduría, da amorosamente de lo que tienes a tus semejantes sin dinero y sin precio.



