Hay ciertas leyes por las que sabemos que la Naturaleza, en toda su mística y maravillosa diversidad, puede armonizarse básicamente.
Así es contigo.
Primero, lo que usted se esfuerza por estudiar debe resultar útil. Debe manifestarse en vuestro carácter, y sobre todo, en la tolerancia, la amplitud, la gentileza y el amor. Si no es así, entonces, aunque sabes que puede haber, y debe haber, algo de verdad en el fondo del pozo, ¿por qué molestarse en limpiar el pozo cuando tienes tantas cosas hermosas y útiles fuera de él?
Y sabéis que a su debido tiempo todo quedará limpio, si en el pozo brota el chorro puro de agua viva.
Se le traerá todo lo que necesita para recibir ayuda continua y podrá captarlo y comprenderlo.
—El maestro
Dios está dentro de ti, esperando hasta que descubras su presencia, luego, como el niño pequeño que descubre a su padre escondido, con un grito de alegría abrazas el tuyo.
Es como si estuvieras sentado en la oscuridad con un interruptor eléctrico al alcance de la mano, que al tocarlo enviaría un torrente de luz a tu alrededor. La persona enérgica y curiosa, sentada así, palparía, esperando encontrar el medio de la luz, mientras que la inerte se sentaría tranquilamente aceptando la oscuridad como inevitable, o lamentándose en voz alta por su condición desolada.
Espere lo mejor y luego búsquelo con vigor.
Si llamo a Dios Padre lo limito hasta el punto de dar a entender que no es mi hermano, si lo llamo Señor, doy a entender que no es mi igual, mi compañero, mi amigo. Todas las definiciones son, pues, limitadas y hasta cierto punto engañosas. La más verdadera es la dada a través de Moisés: YO SOY.
Es decir, YO SOY el Todo ser y el Todo ser soy Yo Mismo, pero incluso esto parece excluirlo de los fenómenos. Sí, hay Uno, y sólo Uno en el Universo, Uno en quien todo ser, toda fuerza, todos los fenómenos están unidos.
Además de éste, no hay otro, no hay vida que no sea Dios, no hay muerte que no sea Dios—
Nada, ningún espíritu: Todo es Uno, y a ese Uno, a falta de un término mejor, lo llamas Dios, mientras que el poder mismo con el que lo hablas es Dios, el Absoluto, el Ilimitado, el Infinito.
¿Qué es el hombre para que te acuerdes de él? ¡Ah! Él es en verdad tú mismo, y tú, Dios, eres yo mismo; Él y yo somos Uno; Yo vine de Dios y regresaré a Él.
Mi propio cerebro es para mí la maquinaria más responsable: siempre zumba, tararea, se eleva, ruge, se zambulle y luego se entierra en el barro. ¿Y por qué? ¿A qué se debe esta pasión?
—Virginia Woolf
Mi niño interior está muy feliz.
—Ted Lasso



