Dulces amigos: lo que aman las mujeres
Para el último sueño de la tumba,
Es una choza que dejo,
¿No es una prenda una mera adaptación?
Es una jaula de la que al fin,
Como un pájaro, mi alma ha pasado.
Ama al recluso, no a la habitación.
El portador, no el atuendo: el penacho
De águila, no de barras
Eso lo mantuvo alejado de esas espléndidas estrellas.
—Después de la muerte en Arabia, Arnold



