El hombre tiene que separarse y desarrollarse aparte de Dios, la fuente de su vida, para alcanzar la individualidad y perfeccionarse antes de poder regresar a Él. A través de las limitaciones de su cuerpo físico el hombre aprende a juzgar. Se aleja de Dios, aprende del mal para dominarlo y conquista el yo inferior de su cuerpo físico para controlarlo.
—Claudio en espíritu



