Mientras permiten que su conciencia more en medio de la confusión del pensamiento mundial, estos buscan dominar sus propios pensamientos individuales de unidad con lo Divino.
Haga todo lo posible para fijar sus pensamientos en estas dos cosas:
Primero dite a ti mismo: Soy un hijo de Dios, uno con mi Padre. Mi Divina Madre es el amor. Mi vida Divina es el Cristo. Soy uno con todo esto y puedo y debo extraer mi fuerza de pensamiento de esta fuente. La segunda es: dado que soy hijo de la Divinidad, he venido a este mundo físico para resolver ciertas cosas tanto en mí como en el mundo. Sólo puedo hacer esto al darme cuenta de mi unidad con mi Padre-Madre, y también de mi unidad con todos mis hermanos y hermanas en el mundo.
—El maestro



