Tienes que hacer tu parte; no debéis rendiros: en cierto momento, aquí y allá, se muestra el amor del Padre.
Simplemente haz tu pequeña parte y luego, sin preocupaciones, sin dudas, dite a ti mismo (y dilo en serio también):
Dios me está cuidando y ha pensado en todo para ayudarme a salir adelante. Sí, en la vida diaria, con aquellos que buscan servir al Maestro, esto se resuelve una y otra vez.



