La actitud es una pequeña cosa que marca una gran diferencia en la vida.
A veces no es posible cambiar tus circunstancias, o simplemente no es posible a tiempo. No puedes conseguir un nuevo trabajo en un instante. No puedes hacer que otra persona cambie en contra de su voluntad. Y ciertamente no se puede borrar el pasado. Entonces, ¿qué opciones te quedan?
Cambia tu percepción, creencia u opinión sobre tus circunstancias. Hacerlo te ayudará a cambiar tu actitud y, en última instancia, te permitirá crecer más allá de las luchas que no puedes controlar.
El filósofo griego Epicteto lo dijo perfectamente hace más de 2.000 años: “La gente se perturba, no por cosas (que les suceden), sino por los principios y opiniones que se forman sobre (esas) cosas. Cuando nos veamos obstaculizados, perturbados o afligidos, nunca se lo atribuyamos a otros, sino a nosotros mismos; es decir, a nuestros propios principios y opiniones”.
La ciencia conductual moderna también está de acuerdo. El psicólogo estadounidense Albert Ellis, famoso por desarrollar la terapia racional emotiva conductual, ha demostrado que la forma en que las personas reaccionan ante los acontecimientos está determinada predominantemente por su visión de los acontecimientos, no por los acontecimientos en sí.
¿No tienes idea de cómo cambiar tu percepción de las cosas y mejorar tu actitud? Aquí hay siete formas esenciales de comenzar:
1. Tranquiliza tu mente.
Para obtener un control consciente de lo que sucede en su mente, necesita desarrollar una aguda conciencia de este proceso. Lo que ayuda es quedarse quieto por un momento, respirar profundamente y liberar tu mente de toda la charla que sucede dentro y alrededor. Esto deja espacio para un cambio de estado, para que entre algo nuevo. Así que date un respiro. No digas que no puedes. Sí, tienes batallas en el mundo que pelear, inseguridades que superar, seres queridos con quienes lidiar y metas que alcanzar, pero es necesario un descanso de todo ello. Es perfectamente saludable hacer una pausa y dejar que el mundo gire sin ti por un tiempo. Si no lo haces, te quemarás. Debes rellenar tu balde con regularidad. Eso significa recuperar el aliento, encontrar una soledad tranquila, centrar la atención en el interior y, de lo contrario, tomarse el tiempo para recuperarse del caos de la rutina.
2. Cambia tu enfoque.
A partir de la conciencia de tus pensamientos y emociones, podrás redirigir conscientemente tu atención. Es hora de alejarlo voluntariamente de algo que te deprime y concentrarlo en algo que te inspira. Encuentra algo bueno en el presente. Recuerde, no hay situaciones desesperadas, sólo hay personas que se han desesperado por ellas. Así que mantén viva tu esperanza a través de la conciencia positiva. No dejes que el dolor te desespere. No dejes que la negatividad desaparezca de ti. No dejes que la amargura te robe la dulzura. Gasta tu energía de manera positiva. Cambia tus pensamientos y cambiarás tu realidad. Nuestros pensamientos son los creadores de nuestros estados de ánimo, los inventores de nuestros sueños y los creadores de nuestra voluntad. Es por eso que debemos analizarlos cuidadosamente y elegir responder sólo a aquellos que nos ayudarán a construir la vida que queremos y la perspectiva que queremos mantener mientras la vivimos. (Lea El poder de la intención).
3. Entrega tus preocupaciones y acepta la aceptación.
Date cuenta de que en algún lugar dentro de nosotros existe un yo supremo que está eternamente en paz. Porque la paz interior no depende de condiciones externas; es lo que queda cuando has entregado tu ego y tus preocupaciones. La paz se puede encontrar dentro de ti en cualquier lugar y en cualquier momento. Siempre está ahí, esperando pacientemente a que le prestes atención. La paz mental llega en el momento en que llegas a la paz con lo que tienes en mente. Sucede cuando dejas de lado la necesidad de estar en cualquier lugar menos donde estás, física y emocionalmente. Esta aceptación de cómo son las cosas crea la base para la armonía interior. La necesidad de que algo sea diferente en este momento no es más que una preocupación, y las preocupaciones simplemente te llevan en círculos. Recuerda, la misma parte de ti que anhela la paz es la parte de ti que experimenta la paz. No es complicado de lograr y es lo más parecido a lo que piensas.
4. Practica la gratitud.
Lo que debes darte cuenta es que realmente no necesitas más; solo necesitas apreciar más. Es una forma de pensar hermosa y agridulce a la vez. Si no tienes lo que quieres ahora, no tienes lo que quieres, pero aún tienes suficiente. Agradece lo que es, y agradece también lo que aún no te ha llegado. Por eso todavía hay muchas posibilidades disponibles. Encuentra la paz pensando que nunca podrás tenerlo todo ni tampoco saberlo todo. Siempre eres sólo una fracción del todo. Porque si no lo fueras, no habría nada más que experimentar. Valora lo que sabes, y valora también las innumerables cosas que aún no entiendes. Porque en lo que no entiendes está la alegría del crecimiento. La vida siempre será incompleta y un poco asimétrica. Date cuenta de esto y abrázalo. Esté feliz y triste al mismo tiempo, tenga hambre y esté agradecido al mismo tiempo, esté nervioso y emocionado al mismo tiempo, y esté bien con ello. (Lea El cerebro de Buda).
5. Replantee sus luchas como dolores de crecimiento.
Recuerde que casi no hay felicidad, pasión o éxito sin lucha. Si el camino es muy fácil, probablemente estés yendo por el camino equivocado. Todo lo que sucede te ayuda a crecer, incluso si es difícil de ver en este momento. Las circunstancias te dirigirán, te corregirán y te perfeccionarán con el tiempo. Y a veces estas circunstancias te derriban con fuerza. Habrá momentos en los que parecerá que todo lo que podría salir mal, está saliendo mal. Quizás sientas que estarás atrapado en esta rutina para siempre, pero no es así. Cuando tenga ganas de dejar de fumar, recuerde que a veces las cosas tienen que salir muy mal antes de poder arreglarse. A veces hay que pasar por lo peor, para llegar a lo mejor. Porque nuestras oportunidades más significativas a menudo se encuentran en tiempos de gran dificultad. Por lo tanto, a menudo enfrentarás tu mayor oposición cuando estés más cerca de tu mayor milagro.
6. Busca el principio en cada final.
Todo en la vida tiene que llegar a su fin en algún momento. Es importante reconocer y aceptar el fin de una era: alejarse con sensatez cuando algo ha llegado a su conclusión. Cerrar la puerta, pasar página, seguir adelante, etc. No importa cómo lo llames; lo que importa es que dejes el pasado donde pertenece para poder disfrutar de la vida que aún está disponible para ser vivida. Este final no es EL FINAL, es simplemente que tu vida comienza de nuevo de una manera nueva. Es un punto de tu historia en el que un capítulo se desvanece en el siguiente. Eche un vistazo a la primera página de este nuevo capítulo; tiene belleza en él. (Marc y yo analizamos esto en detalle en el capítulo Adversidad de “1000 pequeñas cosas que las personas felices y exitosas hacen de manera diferente”.)
7. Cuando todo lo demás falla, usa tu cuerpo.
La mente refleja su cuerpo respondiendo a sus niveles de tensión, ritmo de respiración, velocidad de movimiento y concentración mental. Del mismo modo, tu cuerpo refleja tus pensamientos, sentimientos, estado de ánimo y responde a tu estado mental, las preguntas que haces y las palabras que pronuncias. Entonces, si la mente y el cuerpo están intrínsecamente conectados –lo que significa que uno tiene un efecto directo sobre el otro– queda claro que si tomamos control de uno directa y conscientemente, éste influirá y transformará al otro. Al ajustar conscientemente la forma en que usas tu cuerpo, puedes influir directamente en tu estado mental y transformar dramáticamente tu actitud. Imagínese que está sentado allí de mal humor, con los hombros colgando hacia adelante, respirando superficialmente y con el ceño fruncido. Continúe y haga esto ahora mismo para experimentar cómo influye en su estado de ánimo. Y luego haz lo contrario: párate derecho y pon una gran sonrisa en tu rostro. Respire profundamente y con fuerza y estire los brazos en el aire. ¿Notas cómo te sientes mejor? En pocas palabras: ¡toma el vehículo que te ha dado tu creador y úsalo! Tu cuerpo es una herramienta confiable para cambiar tu actitud en un instante.
Pensamientos posteriores
Lo he dicho antes y lo diré de nuevo: la mente es tu campo de batalla. Es el lugar donde reside el mayor conflicto. Es donde la mitad de las cosas que pensaba que iban a suceder, nunca sucedieron. Pero si permites que esos pensamientos moren en tu mente, lograrán robarte la paz, la alegría y, en última instancia, tu vida. Pensarás que sufrirás un ataque de nervios, una depresión y una derrota. Lo sé porque he estado allí.
Sinceramente, hay tantas cosas en tu destino que no puedes controlar que no tiene sentido descuidar todas las cosas que PUEDES controlar. Puedes decidir cómo pasas tu tiempo, con quién socializas, con quién compartes tu vida, tu dinero y tu energía. Puede elegir sus palabras y el tono de voz con el que habla a los demás. Podrás seleccionar lo que comerás, leerás y estudiarás cada día. Puedes elegir cómo vas a responder a situaciones desafortunadas cuando surjan, y si las verás como maldiciones u oportunidades de crecimiento…
Y lo más importante, puedes elegir tu actitud, que dicta prácticamente todo lo demás.
Ahora te toca a ti…
¿Y tú? ¿Qué te ayuda a cambiar tu actitud de negativa a positiva cuando la vida se vuelve estresante y dolorosa?
Deje un comentario a continuación y comparta sus pensamientos con nosotros.
Foto por: Kren



