La claridad de visión, que llega a todos en el mundo espiritual y obliga a cada uno a ver y examinar su propia vida pasada a la luz de la verdad, brinda una visión verdaderamente espantosa para la mayoría de los mortales.
Tal es la fuerza de esta luz penetrante que ningún subterfugio o excusa autoindulgente puede ocultar la verdad.
Cielo en llamas | ESO/Sergio Otarola



