¿Cómo te parecería el mundo de los espíritus?
El viejo símil del pez y el pájaro sería cierto. El pez que ve, respira y vuela en el agua no podría cambiar con el pájaro; el aire sería demasiado fuerte para él; sus poderes, tan perfectos en sí mismos, no podrían adaptarse a su nuevo entorno.
Nosotros somos los peces y los espíritus son los pájaros.
Encontrarás que su aire es demasiado fuerte para ti: los espíritus entran en nuestro mundo sólo a través de su forma de alma reflejada, pero verdadera; ven las imágenes de las cosas terrenales reflejadas en nosotros, como nosotros vemos las cosas reflejadas por y en los ojos.
Sin embargo, imagínate aquí (en el mundo de los espíritus) e intenta ver el nuevo mundo. Creo que la primera sensación sería de sorpresa al ver que se parece tanto al nuestro.
Lo primero que te llamaría la atención sería el parecido…Propio y país, mar y hierba, flores y frutas, hombres y mujeres y niños, vida y movimiento. Pero las diferencias pronto empezarían a hacerse notar. La ausencia de toda suciedad, miseria sórdida, rostros demacrados y sobrecargados, y semblantes salvajes y empapados de pecado.
Podrías ver personas afligidas (rostros graves, miradas brillantes, resplandecientes y extrovertidas), personas de diversos tipos trabajando, pero cualquier cosa que se pareciera al látigo del capataz estaría ausente.
En ocasiones se puede notar cansancio, pero no impaciencia o desesperación. Quizás lo siguiente que notarías sería la estrecha comunión que tendrías con todas las formas de la Naturaleza que te rodean, y tu poder sobre lo que llamas el poder inferior para tu bien, pero no para dañar a nada.
El aire que exhalas, por ejemplo, ya no está envenenado para el uso de tu hermano; la hierba que pisas no es pisoteada ni estropeada por otros pies; las flores que recoges no dejan tallos sangrantes que se marchitan y se vuelven desagradables a la vista.
El mar ya no se dividirá o ser un instrumento de muerte, sino más bien un amigo, si tan sólo te confías a él. La montaña ya no será una barrera para la ardua y peligrosa escalada, sino una amiga desde cuya superficie se podrá ver una extensión más amplia del nuevo país.
Todas las cosas te serán muy buenas si dejas que tu naturaleza juegue plenamente y vives de acuerdo con sus simples leyes.
Si escuchas música, descubrirás que una tensión de respuesta surge dentro de tu ser. Podrías buscar en vano cualquier instrumento del que pudieran proceder las notas, pero en lugar de un órgano, el intérprete tocaría las cuerdas de tu ser interior, y ellas responderían plena y perfectamente a su toque.
Por otra parte, hay una gran diferencia en la forma en que conversas con quienes conoces.
Al principio, naturalmente usarías tu propio idioma. o parece hacerlo, como en un sueño, digamos. Al ser entendido y respondido, parecería como si ellos también hablaran el mismo idioma, pero al poco tiempo verías que no era el lenguaje exterior el que ellos comprendieron y respondieron, sino que les hiciste sentir lo que querías decir, y ellos a cambio te imprimieron sus pensamientos. Así encontrarías de cien maneras que lo viejo iba pasando y que todas las cosas se hacían nuevas.



