Viejas heridas reaparecen: el recuerdo es demasiado agudo, el bálsamo demasiado insuficiente. Cubre esas puñaladas profundas. Divorciate para siempre de lo que es feo y repugnante; eso ya pasó, y debido a que sufriste, te han traído regalos en abundancia y representan un tesoro ilimitado para ti. Su recuerdo no debe ser triste; debe representar ganancia, no pérdida; debe representar alegría, no angustia.



