Descansa en el pensamiento de la Unidad con lo Divino.
Dejad a un lado todos los cuidados, todas las inquietudes, todos los recelos del futuro, y descansad en el pensamiento de que somos como niños reunidos en los pliegues envolventes del Amor Perfecto, y allí podemos permanecer, serenos y seguros de que nada podrá separarnos de lo que es nuestro.



