No podrías desear la inmortalidad si no existiera nada que supliera esta necesidad natural de tu ser.
Deseas comida y la tierra te la proporciona.—Deseas el vestido, y por ley natural lo modelas y lo obtienes.—no hay necesidad en tu ser que no pueda encontrar el suministro correspondiente, y después de que todas las necesidades corporales hayan sido satisfechas, tu alma clama por la inmortalidad y los cielos eternos te esperan.



