Si aprendieras a conservar tu riqueza como un mandato que se te ha confiado para hacer todo el bien que esté a tu alcance…
Si vivieras moderada y sobriamente y lo utilizaras para beneficiar y aliviar a otros en situación menos afortunada, nunca podrías experimentar estos tristes reveses. Cuando estés dispuesto a distribuir tus medios excedentes a tu vecino más pobre, cuando tú, que has poseído riqueza, te veas repentinamente privado de ella, algún otro estará dispuesto a satisfacer tus necesidades y hacer por ti lo que durante tanto tiempo has hecho por los demás.
Esta es la ley de justicia retributiva que debería prevalecer en la tierra y cuya ventaja los ángeles están tratando de mostrar.



