El cuerno de carnero
Reflexiones modernas sobre un viejo enemigo
Sobre el diablo
Dicen que el diablo está en los detalles, pero allá por 1902, los editores de The Ram’s Horn prefirieron mantenerlo en el punto de mira. En su legendaria publicación, el Príncipe de las Tinieblas no era sólo un concepto teológico: era un ‘paloma’ del pecado y un maestro de las máscaras que odiaba absolutamente que le golpearan con una promesa bíblica. Este extracto de ‘Blasts from The Ram’s Horn’ nos recuerda que si bien los trucos del Diablo no han cambiado mucho en un siglo, tampoco lo ha hecho el poder de una verdad bien expresada (o una buena risa).
Las cabras del diablo nunca engordan.
El diablo usa mucha cal.
El diablo suele llevar una corbata blanca.
El diablo nunca busca peces muertos.
El diablo nunca desperdicia pólvora en un cadáver.
El diablo le da la razón al hombre que llega a la conclusión de que tiene bastante religión.
El diablo puede producir cualquier tipo de cosecha en el corazón de un tonto.
El diablo odia al hombre que hace lo que quiere que le hagan.
Una gran parte de la obra del diablo es hacer que las personas equivocadas piensen que tienen razón.
Cuando el diablo pesca hombres no deja que le vean cebar el anzuelo.
El diablo generalmente se siente seguro de pescar peces grandes cuando pone el cebo con dinero.



