Los hogares de nuestra nueva vida son precisamente lo que la concepción más elevada de los espíritus había formado en la vida terrenal. Ninguna luz se oscurece en la vida espiritual, ningún alma se pierde, sino que, como una hermosa rosa, cada hoja de la naturaleza divina se desplegará en toda su belleza, dando fragancia y dulzura a la esfera circundante.



