JESUS ¿Por qué Cristo sufrió y murió?
Cristo vino al mundo, no para apaciguar la ira de un Dios despiadado, ni como expiación por un mundo pecador, ni para salvar a ningún hombre del resultado inevitable de su propio pecado, sino que vino a salvarlo del pavor y el horror de la tumba, para revelar para él una existencia más pura y mejor más allá de la tumba, para revelarle todo lo que podía comprender del amor y la misericordia de Dios, para revelarle en su propio cuerpo espiritual, un testimonio vivo y tangible del futuro espiritual, del cual enseñó.
Vino a traer nuevas de gran gozo, porque el Espíritu bendito de Dios está en todas partes, esperando guiar y elevar al espíritu débil y tembloroso que está listo para recibir sus impresiones.
También vino a enseñar la Ley, a decirle al hombre el resultado inevitable de cosechar lo que siembra.
Era necesario que sufriera y muriera, no para una expiación, sino para una revelación: para causar una fuerte impresión en las mentes de los hombres, y revelarse a ellos después y asegurar el hecho de una existencia espiritual en las mentes de sus seguidores.



