Por
Un niño llega a casa de su primera clase de filosofía.
Le pregunta a su mamá: “¿Está el vaso medio vacío o medio lleno?«
Ella sonríe. “Eso depende. ¿Estás bebiendo o estás sirviendo?«
El estado del vidrio está enmarcado por la intención del observador.
Medio vacío no siempre es falta. A veces es una invitación a la toma de conciencia.
Un vaso medio vacío puede significar…
Ya has progresado.
Todavía queda trabajo por hacer.
Estás en medio de la historia.
Es hora de decidir si saborear o rellenar.
Has compartido parte de lo que tenías.
Aún te queda algo para dar.
El momento aún no ha terminado.
El vacío y la plenitud están en el ojo de quien mira.
Lo importante no es cómo le pones el nombre, sino qué haces con él.
¿Qué te dicen tus vasos medio vacíos?
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