De cierto os digo, que a menos que os hagáis como un niño pequeño, no podréis entrar al Reino de los Cielos.
A través de la perseverancia y el deseo dehaz el bien con confianza y amor dibujas al nazarenoaquí que se interesa tanto ahora como antesen su aflicción mientras estuvo en la tierra.Aún más y mayor es lapoder, que emite sus rayos refulgentes para iluminar el caminode almas en lucha que buscan encontrar el camino espiritual, enque serán guiados a una vida más elevada y feliz.
Persevera y no te canses. Mantén firme tu voluntad y todo lo que deseas se realizará. Ser feliz.
―Confucio en espíritu



